19 de marzo de 2014

Primer Capitulo: Wicked Beat de Olivia Cunning

Wicked Beat
Olivia Cunning
Sinners on Tour #4

Rebekah arregló la almohada debajo de la cabeza de su hermano mayor. Alisó la manta sobre su regazo. Arrancó un pelo suelto sobre su bata de hospital y lo arrojó sobre la alfombra azul pastel. Colocó su brazo en una posición más natural a su costado. Se lamió el pulgar y frotó un punto de mostaza cerca de la comisura de su boca.
Haciendo una mueca, Dave volvió la cabeza, tratando de escapar de su baño de saliva.
-¿Vas a parar con esto ya, Reb? 
-Lo siento-dijo ella.-Estoy nerviosa. ¿De verdad van a venir?
-Por supuesto que van a venir. Volverán a estar de gira la semana que viene y todavía no me han despedido.- David frunció el ceño y agarró la manta con una mano. Ahora, casi podía sostenerla apretadamente. Rebekah vaciló entre el orgullo y la desesperación cuando se enfrentó a lo lejos que Dave había llegado desde su accidente y lo mucho más lejos que tendría que ir para recuperarse.- Y jamás estarán de acuerdo con este plan, Reb. Nunca. 
-Solo estaré sustituyéndote temporalmente, Dave. Hasta que puedas irte de gira con ellos. Eres, sin duda, el mejor operador de sonido en vivo del planeta, y tienes la mejor solución para su dilema. No van a despedirte. 
-Realmente no tienen opción, Reb. No puedo continuar como su operador de sonido si no puedo llegar a la caja de sonido. E incluso si pudiera llegar a ella, no hay manera de que pueda ajustar los controles deslizantes lo suficientemente rápido como para mantenerme al día con la banda durante su show en vivo.
-Pero lo harás, Dave. Sólo necesitas más tiempo para recuperarte. Puedo trabajar en tu caja de sonido hasta que estés listo para volver a trabajar. Estoy feliz de ayudarte. -En realidad, él la estaba ayudando a ella tanto como ella lo estaba ayudando a él. Ninguna banda de metal quería contratar a una ingeniera de sonido en vivo femenina. David se lo había advertido antes de que empezara la carrera. Le dijo que estaría atrapada mezclando música pop en conciertos en centros comerciales. Ella había estado decidida a demostrarle lo contrario, pero hasta ahora, su determinación le había llevado por un largo camino hacia la nada. Si alguien sólo le diera una oportunidad, les enseñaría que una mujer podía ser tan metal como un hombre.
-Sé lo mucho que quieres ayudar, hermanita, pero no creo que vayan a estar de acuerdo con esto. Hay que empezar desde abajo y trabajar tu camino hasta arriba, no esperar conseguir un trabajo con una de las bandas más grandes de la industria justo al acabar la carrera.
Con su corazón hundiéndose, suspiró. Trató de no poner demasiada mala cara. Sabía que él estaba en lo cierto, pero la paciencia nunca había sido la mayor virtud de Rebekah. En realidad, la paciencia ni siquiera sabía dónde vivía ella.
-Pero voy a hacer todo lo que pueda para hacerles ver que esta es una solución viable.- dijo él- Que eres lo suficientemente buena como para tomar mi lugar.
Ella sonrió con una sonrisa de mi-hermano-mayor- es-un- superhéroe. 
-¿De verdad? 
-Eso sí, no estés demasiado decepcionada si dicen que no.
Eso la aplastaría. Ella adoraba a los Sinners y cada nota de cada canción que sus talentosas manos, bocas, pies y cualquier otra parte del cuerpo que utilizaran para crear su música. En la universidad, Rebeca había hecho su proyecto final sobre los Sinners. Había sido proclamado como brillante y la había sido la mejor de su clase en la graduación. David sonrió, su mirada moviéndose de ella a su pelo recientemente teñido. Él se encogió.
-¿Te ha visto mamá el pelo?- Se preguntó.
Rebeca sonrió y acarició su pelo largo hasta los hombros, rubio platino, con una mano. Recientemente se había teñido las capas inferiores de azul cobalto. Desde que le había vuelto a crecer el pelo, le gustaba hacerle cosas que llamaran la atención sobre él. Era extraño lo que ser totalmente calvo a los veinticuatro años le haría a una chica. Además, Rebeca siempre amaba provocarle a tu madre ataques de apoplejía, incluso si eso significaba que someterla a exorcismos regulares.
-¿Crees que le gustará?
-Um, no.
-Bien.- se rio- ¿Así que todos los miembros de la banda van a venir a visitarte? -Su corazón latía de emoción.
David sonrió.
-¿Estará Trey con ellos, quieres decir? 
Capturada. Ella tenía una especie de cosa lujuriosa jadeante por el guitarrista rítmico de Los Sinners, Trey Mills, y Dave lo sabía. Probablemente porque cada vez que hablaba con Dave, le enviaba un mensaje o un correo electrónico, siempre le preguntaba qué estaba haciendo Trey. David siempre le decía con quién lo estaba haciendo Trey en ese instante. Eso no había logrado disminuir su interés ni un poco. Por el contrario, la larga lista de conquistas de Trey lo había hecho más intrigante. Rebekah estaba segura de que él podría enseñarle una cosa o dos en el dormitorio, y ella estaba muy necesita de atención en ese departamento. 
-No estoy seguro de si Brian está ya en la ciudad.- dijo Dave.- Es probable que todavía esté en Kansas City con su esposa, pero estoy bastante seguro de que el resto de ellos se pasará. Incluyendo a Trey no-puedes-meterte-en-sus-pantalones Mills. Lo mejor sería que te mantuvieses alejada de él, Reb. 
Uh, no, eso no sería lo mejor ni aunque utilizase toda su imaginación. El hombre fue hecho para ser devorado. ¿Quién se preocupaba por la indigestión de después? Ella no.
Nudillos tocaron contra la puerta. 
¿Eran ellos? El corazón de Rebeca dio un vuelco.
-Adelante- dijo Dave.
La puerta se abrió y el hombre de los sueños húmedos de Rebekah asomó la cabeza por la habitación. Con cabello negro azabache sobre un sensual ojo verde, sexo rezumando por todos los poros, Trey Mills escaneó a Rebekah de pies a cabeza. Todo su cuerpo se ruborizó por el calor. Trey le ofreció a Dave una sonrisa torcida. Su temperatura subió unos cuantos grados más.
-Perdón por interrumpir la fiesta, amigo. Trey levantó ambas cejas oscuras, una de ellas perforada con un ara de plata minúsculo. Volveremos más tarde.
Cerró la puerta.
¡Oh, Dios mío, se iba!
Rebekah corrió a través del cuarto y tiró de la puerta abierta. 
-Espera, no te vayas. No hay fiesta. Soy la hermana pequeña de Dave, Rebekah.

***

Eric dejó caer la mano de la frente de Jace y se quedó boquiabierto mirándola.
A ella.
Como por cinco minutos.
Él se olvidó de por qué había tenido a Jace cogido por el cuello. Algo sobre un anillo de compromiso y la novia dominatrix de Jace, Aggie. Se olvidó de que no podía esperar un nuevo platillo hecho a medida después de visitar a, como se llame-¡Dave!-, que acababa de volver a casa desde el hospital. Se olvidó de que caminar requiere una secuencia de pie izquierdo, pie derecho- no pie izquierdo, izquierdo, izquierdo, tropiezo, pie derecho. Se olvidó de que, para poder inhalar, su pecho tenía que expandirse. 
Eric se atragantó con su propia lengua.
Era ella. Ahí de pie. A la altura de su hombro. Pequeña. Femenina. Su pelo rubio y azul. Tan hermosa y adorable en sus calcetas desparejadas, una camiseta sin mangas de color púrpura, y una minifalda verde Realmente era ella. La mujer de los sueños húmedos de Eric.
Y estaba babeando sobre Trey. 
Hijo de puta.
Espera, pensó Eric. Tal vez estaba sacando conclusiones. Quizás las señales eran equivocadas. En realidad nunca la había visto antes, así que tenía que estar seguro. Eric levantó el largo mechón de cabello que se tenía de un color vibrante diferente cada cuarenta y nueve días, sin falta y se quedó mirándolo. Su memoria le había informado correctamente. Actualmente era de un azul cobalto, el mismo tono exacto que la capa inferior del cabello de ella. ¿Cuáles eran las probabilidades? Tenía que ser kismet. Destino. Sino. Providencia. Todo lo anterior...
Había dicho que se llamaba Rebekah. Ese era el nombre favorito de Eric. Por lo menos, lo era ahora.
Rebekah apartó los ojos de Trey el tiempo suficiente como para notar a Eric examinar su propio pelo como un idiota. 
-Bonito color.- dijo con una sonrisa diabólica.
Eric se quedó boquiabierto.
Por ella.
Como por cinco minutos. 
La conversación siguió a su alrededor, pero no podía dejar de mirar. Sus ojos se secaron le picaron porque se negó a parpadear.
Algo le golpeó a un lado de la cabeza. Eric se giró y volvió la cabeza para encontrar a Sed, el vocalista de los Sinners, mirándolo como si estuviera esperando algo. 
-¿Y bien?
-Y bien, ¿qué?
-¿Crees que deberíamos darle una oportunidad? -Preguntó Sed.
Al parecer, Eric se había perdido algo mientras había estado boquiabierto, tropezándose, asfixiándose, boquiabierto un poco más, y sin parpadear- en ese orden. 
Jace golpeó a Eric en la coronilla. 
-¿Estás bien, Sticks?- ¿Has tomado queso en mal estado?
¿Queso? ¿Qué diablos es el queso?
El cerebro de Eric generalmente funcionaba bastante bien, pero al parecer no con esa criatura sexideliciosa en la habitación.
-Prometo hacerlo lo mejor que pueda.-dijo Rebeca, su suave voz mezclando todo tipo de emociones extrañas en el pecho de Eric. Ella soltó el brazo de Trey y se movió para colocarse directamente delante de Eric. El aroma de fresas de su champú debilitó sus rodillas. O tal vez fuesen ese par de ojos azul bebé mirando hacia él desde debajo de esas gruesas pestañas negras.
-¿Me dejas trabajar para ti?- Ella tocó el centro de su pecho y su corazón saltó contra la punta de sus dedos.- No te arrepentirás. 
Eric tragó saliva. No tenía la menor idea de lo que estaba hablando, pero ella trabajando para él en lo que fuera sonaba bien y maravilloso para él. 
-Sí.
Ella emitió un pequeño grito feliz, envolviendo sus brazos alrededor de él, y apretándolo. Ella casi le hizo perder el equilibrio mientras saltaba arriba y abajo con emoción. Antes de que pudiera tomarla entre sus brazos y llevársela al juez de paz más cercano a recitar los votos eternos, ella lo soltó y abrazó a Jace, a continuación, a Sed. Eric se encogió cuando ella se pegó contra Trey. Era cien por ciento obvio que ella lo quería. Ahora que él y Trey Mills eran los dos únicos hombres solteros que quedaban en la banda, Eric había pensado que tendría muy buenas probabilidades de escoger a una chica agradable para sí mismo.
No tenía tanta suerte.
Trey le susurró algo al oído. Ella se rio y le susurró: 
-No aquí.
Eric se dio la vuelta, encontró la pared más cercana, y se golpeó la cabeza repetidamente contra ella.

Gracias a Bookzinga

2 comentarios:

  1. Amo a los Sinner estoy deseando tener pronto más de ellos en español!!!

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  2. Hola! (✿◠‿◠)
    Soy Arya del blog El Rincón de Arya
    http://elrincondearya.blogspot.com.es/
    Ala! me ha gustado bastante :3
    Me encanta tu blog, te sigo!
    Besos.

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