11 de febrero de 2014

Mini Reto de San Valentín - Día 2: La escena más caliente que jamás haya leído en un libro

Day 2: The Valentine’s Book Blogger Challenge
Seguimos con este Mini Reto que durara toda esta semana.....
Son muchos los libros que he leído donde salen escenas "Calientes", y la verdad todos los tienen ese tipo de escenas son muy "Buenos"! así que en este segundo día del MiniReto de San Valentín de verdad fue muy difícil elegir una escenas en concreto, así que decidí colocar una escena de uno de los libros de una de mis autoras favoritas J. R. WARD




Día 2: La escena más caliente que jamás haya leído en un libro
day2

LEER ESTA ESCENA SOLO MAYORES DE EDAD O BAJO SU RESPONSABILIDAD.

Algunos pensaran que es un poco rara, pero los que fans de esta serie y han leído este libro, entienden en porque Adrian lo que hace!!! Lo explican en el libro y la verdad he leído otros libros en donde pasa lo mismo... A mi me pareció una escena "Muy caliente"

Envy de J.R. Ward
Capitulo 18

Adrian no llamó a la puerta. No había razón para ello. Un momento después se apoyó contra la jamba, Eddie abrió el pestillo y fue caso de deslizarse dentro y volver a cerrar.
El bustier de la mujer no estaba y había pechos por todas partes. Como Ad, tenía los dos pezones con piercings, y había una cadena de acero uniendo las puntas. 
Un conjunto impresionante. Y las tetas tampoco estaban mal. 
Su falda estaba alrededor de su cintura y su culo metido firmemente en las caderas de Eddie, su espalda y largo pelo contra los pectorales de el. Sus pantalones estaban todavía en su lugar, pero era obvio dado el modo en que ella se arqueaba que los botones estaban abiertos y había penetración.
Adrian se sentó en el báter mirándolos y estirándose, empujó sus pechos para que se juntaran, la pequeña cadena haciéndose más larga al disminuir la distancia. Antes de hundir su cabeza y empezar a chupar aquellos pezones, miró a los ojos a su amigo, y se basó en las centurias que habían pasado juntos para rellenar los huecos.
Tenían que estar aquí y pretender que todo estaba bien.
Y era un poco más que preocupante que Eddie, quien generalmente tenía el mejor radar, no hubiera captado la llegada del demonio.
Hubo una breve vacilación − lo cual indicaba que el mensaje había sido recibido. Y luego Eddie volvió a follar, arrastrando su cuerpo dentro y fuera. Su cara estaba dura, sin embargo, y no porque estuviera listo para correrse.
La mujer no se había dado cuenta de que el ambiente había cambiado, sin embargo. Sólo gemía y golpeaba su cabeza hacia atrás, ofreciendo su boca a Eddie mientras miraba como las grandes palmas enmarcaban su pecho. Cuando Eddie la besó en los labios, Ad apretó lo que había metido en las palmas y fue con su lengua, moviendo uno de los aros de acero; luego chupándolo y metiendo su cadena en la boca. Mientras trabajaba sus pezones, se acurrucó bajo la falda de cuero, subiéndola hasta el húmedo sexo que estaba siendo usado. Cuando encontró el clítoris de la chica, no fue una sorpresa que tuviera allí otro aro bola a través de la capucha − en realidad, se trataba de un aburrido cliché.
Por supuesto que tenía uno. Y su ombligo estaría también agujereado. y quizá tenía algunos tatuajes sobre sus caderas o por su espalda.
Bostezo.
Su corazón no estaba en esto. Era sólo otra follada en otro baño con otra chica nada especial de duro corazón.
Cuando Eddie cayó en un ritmo loco, sus bolas golpeaban hacia adelante, golpeando la mano de Ad, y porque a Ad no podía preocuparle menos la chica, agarró lo que su amigo tenía y lo retorció − lo que garantizaba que al menos alguien más que la mujer tuviese un orgasmo.
Eddie soltó una maldición y se enterró profundamente en el cuerpo de la mujer, sus caderas golpeando, su saco fuertemente tenso. La mujer gritó, como si el violento tirón dentro de ella hubiera liberado su propio viaje de placer, y sus caras hacían muecas, luego se relajaron y luego hacían muecas otra vez. Cuando Eddie finalmente se retiró, su goteante erección se deslizó sobre la palma de Adrian, y sabiendo condenadamente bien que su amigo todavía tenía otras tres o cuatro rondas, Ad agarró aquella dura longitud y lo acarició mientras volvía a chupar los pechos de la mujer y dejaba que su antebrazo frotara su centro.
Estaba totalmente muerto cuando iba a través de los movimientos, haciendo que ambos se corrieran de nuevo, haciéndose cargo de la sesión mientras estaba sentado en el baño.

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