25 de octubre de 2013

Primer capítulo: Allegiant de Veronica Roth

Allegiant de Veronica Roth
Divergente #3

EPÍGRAFE
Cada pregunta que puede ser respuesta debe ser respuesta o por lo menos pensada a profundidad.
Los procesos de pensamiento ilógico deben ser impugnados cuando surjan.
Las respuestas incorrectas deben ser corregidas.
Las respuestas correctas deben ser afirmadas.
-Del manifiesto de Erudición.

CAPÍTULO UNO
TRIS

Voy y vengo en nuestra celda en la sede de Erudición, sus palabras haciendo eco en mi mente: Mi nombre será Edith Prior, y hay muchas cosas que estoy deseando olvidar. 

—¿Segura que no la has visto antes? ¿Ni siquiera en fotos?” —dice Christina, con su pierna herida apoyada sobre una almohada. Ella recibió un disparo durante nuestro atentado para revelar a Edith. 

“Video para nuestra ciudad, Prior”. En el momento no teníamos idea de lo que éste diría, o que haría añicos el fundamento en el que estamos basados, las facciones, nuestras identidades. 

—Ya te lo dije, no, —dije, mientras me daba la vuelta, ya que había llegado hasta la pared —Prior es «era» el nombre de mi padre, así que debe parte de su familia. Pero Edith es un nombre de Abnegación, y los familiares de mi padre debieron pertenecer a Erudición, así que… 

—Así que debe tener ya bastantes años —dice Cara, apoyando su cabeza en la pared. Desde este ángulo se parece mucho a su hermano, Will, mi amigo, al que disparé. La chica se endereza y el fantasma de su hermano se ha ido. — Algunas generaciones atrás, tal vez. Un ancestro. 

—Ancestro —la palabra se siente antigua en mi interior, como ruinas de ladrillo. Toco una de las paredes de la celda a la vez que doy la vuelta. El panel es frío y blanco. 


Mi ancestro, esta es la herencia que ella me ha pasado: la libertad de las facciones y el conocimiento de que mi identidad Divergente es más importante de lo que habría pensado jamás. Mi existencia es una señal de que necesitamos abandonar esta ciudad y ofrecer nuestra ayuda a quien sea que este fuera de ella. 

—Quiero saber, —dice Cara, mientras recorre su rostro con sus manos —Necesito saber cuánto tiempo hemos estado aquí. ¿Podrías dejar de pasear por la celda por un minuto? 

Me detuve en seco en medio de la mazmorra y alcé mis cejas hacia ella. —Lo siento. —masculla. 

—Está bien, —dice Christina. —Hemos estado aquí por mucho tiempo. 

Han pasado días desde que Evelyn dominó el caos en el lobby de la sede de Erudición con unas cuantas órdenes cortas y mandó a todos los prisioneros acelerados a las celdas del tercer piso. Una mujer abandonada vino a tratar nuestras lesiones y a proporcionarnos analgésicos, y hemos comido y tomado duchas varias veces, pero nadie nos ha mencionado lo que ha estado pasando ahí afuera. No importa cuán energéticamente se los he pedido. 

—Había pensado que Tobias ya habría venido para estos momentos— digo, dejándome caer en la orilla de mi catre. — ¿Dónde estará? 

— Tal vez sigue enojado porque le mentiste y te involucraste con su padre a sus espaldas. — dice Cara. 

La miro ferozmente. 

— Cuatro no sería tan mezquino, —dice Christina, para reprenderla o bien, para alentarme. — Tal vez algo que está pasando le impida venir. Él te dijo que confiaras en él. 

En medio del caos, cuando todos gritaban y los abandonados trataban de empujarnos hacia la escalera, apreté mis dedos en el dobladillo de su camiseta para así no perderlo de vista. Tomó mis muñecas entre sus manos y me empujó lejos, y esas fueron las palabras que dijo. Confía en mí. Ve a donde ellos te digan. —Estoy tratando. —digo, y es la verdad. Estoy tratando de confiar en él. Pero cada parte de mí, cada fibra y cada nervio, se esfuerza por alcanzar la libertad, no sólo de esta celda sino de la prisión de la ciudad más allá de esta.

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