17 de julio de 2013

Primer Capitulo: The Impact of You de Kendall Ryan

The Impact of YouThe Impact of You de Kendall Ryan

1
Avery
Treinta minutos en mi primera fiesta universitaria, y estoy lista para golpear a alguien en el rostro con una pala. Mi primer problema es que estoy usando el más ridículo tono de rosa. Madison también, por supuesto. Halando el dobladillo de mi horrible camisa, estampo una falsa sonrisa en mi cara y trato de actuar como si fuese dueña de mi nueva apariencia.

Comparada con Madison en sus vaqueros ajustados, escotado top negro, y sexys tacones de siete centímetros, me veo linda en mi traje color rosa. Y odio esa palabra. Lindo es lo que usas para describir a un oso de felpa o a un niño de tres años, y sólo demuestra que no pertenezco a esta fiesta de fraternidad llena de hermosas chicas a medio vestir moviendo sus cuerpos en la pista de baile. Mi vida apesta.

Suspirando, tiro un poco de pelo detrás de mi hombro y tomo otro sorbo de la ahora caliente cerveza en mi mano. Madison empuja su brazo alrededor de mi cintura, chocando su cadera contra la mía al ritmo de la música. Sonrío ante su intento.

—¿Necesitas más bebida? —pregunta sobre la música hip hop tan fuerte que puedo sentir el ritmo vibrando en mi pecho.

Miro a mi todavía vaso rojo de plástico lleno. —Estoy bien. —Odio el sabor de la cerveza, pero me las arreglo para tomar otro sorbo. Esta noche todo se trata sobre mezclarse. Y algo me dice que ser la chica sobria con un permanente ceño fruncido grabado en su rostro no es la forma de hacerlo.

Madison y Noah están convencidos de que este será mi año. Tienen grandes perspectivas sobre mí perdiendo el control y siendo despreocupada, floreciendo en el escenario social universitario a pensar de la evidente oposición que les había presentado el año pasado como una estudiante de primer año. Antes, cuando me habían vestido con este top rosa, el cual Noah alegó como rosa coral en realidad, me habían declarado un melocotón maduro, listo para la cosecha. Apenas había mantenido la mueca fuera de mi cara ante el eufemismo.

—Hombre delicioso a las dos en punto —anuncia Madison sobre la música.

Tomo mi tiempo, girando de manera sutil en la dirección que ella indica. Un grupo de tres chicos está hablando cerca del DJ y, honestamente, todos son lindos. O eso, o mi mente no me dejará distinguir características individuales ya que mi cuerpo no tiene planes de involucrarse con nadie. Jamás.

—¿Cuál? —pregunto, jugando con Madison, así no la decepciono una vez más. Sé que soy una terrible celestina. Noah llena el papel de idiota mucho mejor que yo. Un hecho del que está súper orgulloso.

Madison mira al grupo de chicos universitarios bien parecidos. —El guapo.

¿Guapo?

Noah también echa un vistazo al grupo de chicos. —Maldita sea, ese chico es jodidamente delicioso. —Niega con la cabeza.

—Actor principal, sin embargo. —Madison rueda los ojos.

—Los guapos siempre lo son —agrega Noah.

No puedo resistir a mirar de nuevo a este llamado niño guapo, y cuando lo hago, ojos azul hielo encuentran los míos y se concentra en mí con una sonrisa. Su persistente mirada viaja audazmente por mi cuerpo, y siento el estremecimiento nervioso de mi estómago. Las vistas y sonidos del cuarto se desvanecen. Sí, él es guapo. Esa es la única forma para describirlo. Es de aproximadamente un metro ochenta y delgado, pero con un toque de músculo. Su cabello es una cálida mezcla de marrón y rubio, y sus ojos son de un azul tan llamativo, que no habría sido posible sin lentes de contacto de color. Sin mencionar las pestañas ridículamente largas por las que felizmente lo asesinaría en sus sueños.

Un cálido cosquilleo se arrastra por mi pecho. Es una sensación decididamente desagradable y tomo un buen trago de cerveza con la esperanza de extinguir lo que sea que sea esa sensación. Quiero mirar a otro lado, pero no puedo. Él tiene uno vaqueros oscuros que se ajustan perfectamente a su cuerpo delgado, encorvándose un poco en sus caderas pero sujetos en su lugar por un cinturón de cuero desgastado. Su camiseta es lisa y azul marino. Me gusta que no esté demasiado arreglado por esta cosa, como algunos de los otros chicos con gel en el cabello y camisas abotonadas que nos rodean. Su cabello es rebelde y desordenado como si hubiera peleado con su peine. Tengo la urgencia de apartar los mechones de su cara. O utilizarlos para tirar de él para que me bese.¿De dónde vino ese pensamiento?

Los ojos de Chico Guapo permanecen fijos en los míos. Una esquina de su boca rellena se eleva. Mierda. Me sorprendió mirando. Puedo sentir vacilar mi sonrisa falsa. A medida que mis mejillas se calientan, bajo la mirada a mis pies que se aprietan contra los talones de Madison. Tiene que saber lo hermoso que es. Los chicos como él siempre lo saben. Y está firmemente en el territorio de modelo masculino, así que no puede culparme por mirar.

—Vamos, Avery, baila con nosotros. Estás siendo una decepción —se queja Madison. Cuando la ignoro una segunda vez, se da por vencida y arrastra a Noah al centro de la sala de estar. Ella se balancea y baila al ritmo, obviamente con la esperanza de que Chico Guapo se dará cuenta. Me hacen gestos para que me les una, pero por mucho que los amo, esto no es lo mío. Noah y Madison son actores principales, por lo que decir que son dramáticos es una ironía. A veces me pregunto si me aferro a ellos porque sus personalidades extravagantes enmascaran la mía inexistente. Los miro sacudirse y agitarse por unos pocos minutos antes de mirar a hurtadillas otra vez a Chico Guapo en la esquina.

Todavía está mirándome, así que le doy mi mejor intento de una sonrisa. Soy bastante buena en ocultar que estoy herida, que mi vida estalló en un espectacular escándalo mi último año, y que todavía ando con miedo de que lo que pasó esa noche será descubierto. Mantengo la sonrisa no.puede.importarme.menos en su lugar. Sólo soy una estudiante normal de segundo año en una horrible camisa rosa. Moverse entre la gente. Nadie mira aquí.

Mis mejillas todavía arden y mi corazón late al ritmo de la música. Está demasiado caliente aquí. Demasiado caliente para estar con vaqueros y un top de mangas de tres cuartos. Apartando de mi cara un mechón de pelo húmedo, le doy aire a mis pulmones. Esto sólo confirma lo que mi cuerpo ya sabe. Incluso con el espectáculo pasando frente a él, Chico Guapo está todavía mirándome atentamente.

La forma en que sus ojos se ciernen en los míos a través del cuarto, mantiene la promesa de algo mucho más íntimo que dos asistentes a la fiesta al azar. Su profunda mirada azul me penetra y corroe la calmada y fría actitud que lucho por mantener. Me mira como si me conociera muy bien, como si viera que soy una impostora. Tal vez es porque también está escondiendo algo. Sus amigos se ríen a su alrededor mientras él mira, aburrido y poco impresionado. Rompo la mirada.

Chicos como él me fastidian por numerosas razones. Odio su exceso de confianza y la forma en que está ignorando completamente a la chica que está moviéndose frente a él. Como si no pudiera ser molestado para prestar atención a cualquier persona que considera indigna de sus atenciones. Bastado engreído. Si no la quiere, debería dejarla ir, sacarla de su miseria. Rubia tonta o no, ella aún es una persona.

Ver a la pobre chica evoca recuerdos que no puedo manejar. Odio haber sido como esa chica una vez. Chico Guapo sigue pasando su mirada sobre cada centímetro de mí. Bueno, si este idiota cree que soy una conquista fácil, está muy equivocado. Levantando mi barbilla, aparto mi mirada y fuerzo a permanecer mi sonrisa en su lugar. Lanzo una mirada a Madison y Noah que están personificando a tiempo completo a Lady Gaga a estas alturas, y decidiendo que mis amigos no me extrañarán, me abro paso a través de la multitud hacia la puerta trasera. Y a la libertad.

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