30 de diciembre de 2012

Primer Capitulo: Slated de Teri Terry

Extraño.
Muy bien, no tengo mucha experiencia en que basar este juicio. Quizás tenga dieciséis y no soy lenta o atrasad y no he estado encerrada desde mi nacimiento, según lo que sé, pero el Blanqueo te hace eso. Te hace carente de experiencias.
Toma un tiempo en que todo deja de ser la primera vez. Las primeras palabras, los primeros pasos, la primera araña en la pared, primer golde en un dedo del pie. Ya tienes idea: primer todo.

Asi que sentirse rara y extraña podría ser solo eso.

Pero estoy mordiéndome las uñas y sentada aquí esperando por mamá, papá y Amy para que me recojan en el hospital y me lleven a casa, y no se quienes son. No sé donde queda “casa”. No sé nada. ¿Cómo no podría ser eso… extraño?

Bzzzz: un gentil aviso vibratorio de mi Levo en mi muñeca. Miro hacia abajo: He bajado a 4.4, el lado contrario de feliz. Así que como un cuadrado de chocolate y comienza a descender mientras degusto el sabor y observo.

—Más de esos nervios, y vas a engordar.

Salto.

La Dra. Lysander está en el marco de la puerta. Alta, delgada y con bata blanca. Cabello oscuro peinado hacia atrás. Lentes gruesos. Ella se desliza, silenciosa como los susurros de un fantasma, siempre parece saber antes de que suceda cuando alguien cae en rojo. Pero ella no es como algunas de las enfermeras que te pueden traer de vuelta con un abrazo. Ella no es exactamente lo que se dice agradable.

—Es hora, Kyla. Ven.

—¿Tengo que hacerlo?¿No puedo quedarme aquí?

Niega con la cabeza. Un impaciente movimiento de los ojos dice he escuchado esto miles de veces. O al menos, 19.417 veces antes, ya que 19.428 es el número en mi Levo.

—No. Sabes que no es posible. Necesitamos el cuarto. Ven.

Se voltea, sale del cuarto. Agarro mi bolso para seguirla. Es todo lo que tengo pero no es pesado.

Antes de cerrar la puerta, veo: mis cuatro paredes. Dos almohadas, una sábana. Un guardaropa. El lavabo con un chip en la parte derecha lo único que marcar mi habitación diferente de la fila interminable de habitaciones cuadradas en esta planta y otras.

La primera cosa que recuerdo.

Por nueve meses, los límites de mi universo. Esto y la oficina de la Dra. Lysander, el gym y la escuela de un piso más abajo con otros como yo.

Bzzzz : con más insistencia ahora, vibra mi brazo, pidiendo atención. El Levo cae a 4.1

Muy bajo.

La Dra. Lysander se voltea, rezongando en voz baja. Ella se inclina por lo que estamos viéndonos a los ojos, y lleva su mano a mi mejilla.

Otra primera vez.

—De verdad, vas a estar bien. Y te voy a ver una vez a la quincena para empezar.

Sonríe. Es un raro estiramiento de los labios viéndose sus dientes que luce incómodo en su rostro, como si no supiera cómo había llegado hasta allí ni qué hacer una vez que lo hizo. Estoy tan sorprendida que me olvide mi miedo y empecé a subir y alejarme del rojo.

Asiente, se pone derecha y camina del pasillo al ascensor.

Vamos en silencio diez pisos abajo hasta “Planta Baja”, luego un pasillo corto a otra puerta. Una por la que nunca he pasado antes por obvias razones. Por encima de ella dice “P&L”: Procesamiento y Liberación.

Una vez que pasas por esta puerta, nunca la ves otra vez.

—Adelante —dice ella.

Dudo, luego abro la puerta. Me volteo para decir adiós, o por favor no me dejes, o ambas, pero ella ya esta desapareciendo por el ascensor con el silbido de su bata blanca y cabello oscuro.

Mi corazón comienza a latir rápidamente. Inhalo y exhalo, y cuento hasta diez hasta que comienza a disminuir, como nos enseñaron; luego cuadro los hombros y abro la puerta totalmente. En el umbral de un cuarto largo con una puerta en el otro extremo, en las sillas de plástico a lo largo de una pared, dos Blanqueados están sentados con un bolso reglamentario como el mío en el piso en frente de ellos. Reconozco a los dos de las lecciones, aunque yo he estado aquí mucho más. Como yo, ya no están usando los overoles de algodón azul pálido que siempre usamos, sino jeans reales. ¿Sólo otro uniforme, entonces? Están sonriendo, encantados de salir del hospital por fin con sus familias.
No les importa que nunca los hayan visto antes.

Una enfermera en el escritorio de la otra pared alza la mirada. Me quedo en la puerta, reacia a dejar que se cierre detrás de mí. Me frunce el ceño levemente, y desliza su mano para llamarme.

—Ven. ¿Eres Kyla? Debes presentarte conmigo antes de que puedas irte —dice ella, y sonríe ampliamente.

Fuerzo a mis pies a ir hacia el escritorio; mi Levo vibra mientras las puertas se cierran detrás de mi con un ligero movimiento. Toma mi mano y escanea mí Levo mientras vibra más fuerte: 3.9. Sacude la cabeza y mantiene apretado mi brazo con una mano, y pone una jeringa en el hombro con la otra.

—¿Qué es eso? —pregunto, alejándome y sobándome el hombre, a pesar de que estoy segura de que lo se.

—Solo algo para mantener tus niveles hasta que seas problema de alguien más. Siéntate hasta que se te llame.

Mi estómago está agitándose. Me siento. Los otros dos me miran con ojos muy abiertos. Puedo sentir el Jugo Feliz comenzando a aliviar a través de mis venas, borrando el borde, pero no detiene mis pensamientos incluso cuando mi Levo aumenta lentamente hasta 5.

¿Qué si no le gusto a mis padres?

Incluso cuando realmente trato, lo cual, para ser justos, no es todo el tiempo, la gente no parece darme la bienvenida. Ellos se molestan como la Dra. Lysander cuando no hago o digo lo que esperan.

¿Qué pasa si no me gustan? Todo lo que sé son sus nombres. Todo lo que tengo es una fotografía, enmarcada y colgada en la pared de mi habitación en el hospital, y ahora metida en mi bolso

David, Sandra y Amy Davis: Papá, mama y mi Hermana mayor. Sonríen a la cámara y lucen lo suficientemente complacidos, pero ¿quién sabe como son realmente? Pero al final de todo, nada de eso importa, porque no importa quienes sean, tengo que hacer que les guste.
Fallar no es una opción.

Gracias a bookzinga

No hay comentarios:

Publicar un comentario