2 de mayo de 2012

Frases: Señor de los Vampiros de Gena Showalter


*Lo había cambiado.
La primera vez que la había visto, olido, el hambre por ella había despertado. Tal vez se había vuelto un obseso. Porque cuando vio cómo se la llevaban, se olvidó del plan para salvarse a sí mismo y fue tras ella. Luego, cuando la escuchó gritar, se dio cuenta de que los ogros la estaban lastimando, sintió una furia sin igual. Verle el rostro y el cuerpo golpeado había dejado en ridículo esa furia, se convirtió en una bestia, su naturaleza más oscura tomando el control.
Las veces anteriores, había pensado que sólo tenía mal genio. - Nicolai

*Lo que acababan de hacer no podía ser llamado “sexo”.
El sexo era un impulso. Algo que podías hacer con cualquiera. Podría ser consensuado o forzado, como él bien sabía. Lo que habían hecho era un apareamiento. Primitivo, salvaje, necesario, y tan esencial como los latidos del corazón.- Nicolai


* Nicolai estaba encadenado a la cama de Odette. No había marcado a Jane como hubiera querido, pero de alguna forma estaba en sintonía con ella. De una manera que dudó hubiera estado alguna vez con alguien más. No debería haber sido capaz de centrarse en ella, especialmente desde que había estado luchando contra el deseo candente de su cuerpo. Y su sangre. Todos los demás pensamientos se habían empañado y hecho insignificantes en comparación.

*La Reina de Corazones, una mujer conocida por cenar el órgano todavía latiendo, por los hechizos y encantamientos utilizados en su búsqueda incesante de la juventud.


*Esta delicada mujer, encantadora con un aroma tentador, se había ofrecido a él. El único atisbo de luz en un vacío oscuro. Había venido a salvarle, había confiado lo suficiente para estar a horcajadas sobre él mientras hablaban. A frotarse contra él, acelerando su deseo a alturas sin igual, incluso sin clímax. Y su resistencia... por los dioses, había querido anularlo. Aun quería. Quería que ella conociera su mordida, su beso.
Su posesión.
Tal vez no era más que un reto que tenía ganar. No le importaba. En pocas palabras, ella era suya. No tenía dudas. Mía, sus células seguían gritando. Toda mía.- Nicolai


*Le había dicho que no tenía un hombre que la esperara, y él se alegró. Si lo hubiera habido, habría matado a ese hombre. No dolorosamente, no a menos que el hombre le hubiera hecho daño alguna vez a ella, pero habría muerto a pesar de todo. Después de que Nicolai encontrara la manera de ir a su mundo. Y lo habría hecho. Nadie más que él podría reclamar a esta mujer, en cualquier tiempo o en cualquier lugar. - Nicolai

*Estoy acostumbrada a hacer jogging pero esto es jogging extremo, edición la jungla. - Jane

*Mía. Había hecho algo más que dejar una huella, la había marcado. Voy por ti, cariño. - Nicolai

*Cambió su enfoque a Laila. Estaba podrida hasta la médula, con olor a juego. La Magia se arremolinaba en su interior, oscura y potente. Capacidad tras capacidad, perfeccionadas durante siglos debido a tener que vivir con un reloj que hace tic-tac despacio.

*Yo no quiero perderte. No puedo perderte. Quiero casarme contigo. Para estar contigo siempre. Yo te elijo, Jane. Por encima de mi corona, mi gente y mi venganza. - Nicolai

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