27 de agosto de 2011

El Único de Lora Leigh




El amor de Brenna por Jase había pasado de ser un flechazo a una necesidad abrasadora, un deseo doloroso… y un dolor no correspondido, porque el tejano salvajemente sexy no siente lo mismo. Una herencia y la cláusula en el testamento de su padre han endurecido a Jase, al parecer. Ahora ella debía soportar tres meses viviendo bajo su techo. Tres tortuosos meses llenos de tensión y Brenna habrá cumplido con la estipulación, será libre para tratar de recobrar el corazón que perdió con Jase hacía ya tanto tiempo.
Desde los dieciocho años, Jase había protegido a Brenna… de sí mismo, así como de los demás. Vivir con ella resulta demasiado provocador incluso para su voluntad de hierro. Él reclamará lo que es suyo, tomará a Brenna de formas que sólo había soñado antes, hundiéndose tan profundamente dentro de su lujurioso cuerpo que él nunca encontraría la manera de salir. Y estaría condenado si la dejaría irse.

Un caluroso verano en Texas no puede competir con la tórrida lujuria cuando Brenna se entrega, se somete, le ofrece todo lo que es a Jase, al único hombre que ama locamente… al único.



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